En India, nada parece tener orden: los trenes se demoran, las bocinas no paran, la gente come con las manos. Y aun así, todo avanza. Un viaje entre el desconcierto, la costumbre y la extraña armonía del caos.
En India, nada parece tener orden: los trenes se demoran, las bocinas no paran, la gente come con las manos. Y aun así, todo avanza. Un viaje entre el desconcierto, la costumbre y la extraña armonía del caos.