Tres siberianos, cerveza tibia y una comisaría de Dostoievski. San Petersburgo sobrevivió 872 días de asedio. Hoy tiene más de 400 puentes. Es Europa, pero no del todo. Para los rusos, es simplemente Piter.
Tres siberianos, cerveza tibia y una comisaría de Dostoievski. San Petersburgo sobrevivió 872 días de asedio. Hoy tiene más de 400 puentes. Es Europa, pero no del todo. Para los rusos, es simplemente Piter.
En una calle perdida de Podgorica hay un mural de Maradona. También hay murales de Palestina. La ciudad quedó devastada en la guerra, la reconstruyeron, le cambiaron el nombre y se lo devolvieron. Es una ciudad nuevita. En la costa, Kotor espera con sus murallas venecianas.
Recorrer Auschwitz es enfrentarse al símbolo más brutal del exterminio nazi. Del cartel Arbeit macht frei a las cámaras de gas, una crónica sobre el horror, la memoria y la incomodidad del turismo en el mayor campo de concentración del Tercer Reich.
La ejecución de un joven conspirador, una madre en duelo y una casa discreta a orillas del Volga: así empezó el camino que llevó a Lenin del derecho al marxismo. En Samara, lejos de Moscú y del poder, se gestó una idea capaz de derrumbar un imperio.
Una ciudad impecable guarda un rincón casi invisible: las placas que recuerdan a Georg Elser, el carpintero que estuvo a trece minutos de matar a Hitler. Entre el frío, la puntualidad y el olvido, Múnich muestra su otra cara: la que prefiere no detenerse.
En Moscú, incluso el recuerdo tiene escala monumental. Una escalera interminable lleva del metro a la historia, donde cada piedra narra una guerra y cada monumento repite la misma victoria.
El museo Bunk’Art 2 en Tirana, Albania, revela el oscuro legado de la dictadura de Enver Hoxha (1945-1991). Con un enfoque en el espionaje y la paranoia, Hoxha cerró el país, persiguió disidentes y construyó búnkers nucleares. Hoy, Albania se enfrenta a un contraste entre su pasado opresivo y una modernidad vibrante.
Carlos me recomienda probar el zapiekanka, una pizza polaca en Cracovia. Mientras lo saboreo, reflexiono sobre la historia del barrio judío y su sombrio pasado. Cracovia, con su mezcla de turismo y memoria, me impacta más que la comida. La ciudad es un vibrante recuerdo de tiempos difíciles y leyendas.
“Antes la muerte que la sangre de un judío”, dicen que dijo Reinhard Heydrich, uno de los más sanguinarios, crueles, perversos e inteligentes funcionarios del Tercer Reich, cuando su vida pendía de un hilo. El “carnicero de Praga”, como se lo conocía, sabía que su existencia estaba a punto de apagarse, allá por junio de …
En Berlín nadie pronuncia su nombre. Ninguna calle lo lleva, no hay monumentos, bustos, placas que lo recuerden. Ni, mucho menos, un museo en su honor. Pero Adolf Hitler es un ausente bastante presente en la capital alemana. No es que la ciudad pretenda borrar su oscuro pasado, sino que optó por dos caminos: recordar …
Sigue leyendo Berlín: el peso de la memoria y la fría cicatriz del presente